Miedo

Existe una sensación que nuestro cuerpo experimenta al enfrentarnos a una sensación de riesgo, peligro o desconfianza. A medida que nuestra percepción se acentúa, corrientes de angustia se remueven en nuestra mente, provocando múltiples reacciones que nos hacen mostrar nuestra cara más vulnerable. El miedo es el último mecanismo de defensa antes de que nuestro cerebro se vea sucumbido al colapso.

¿Qué hacer al sentir miedo? ¿Cómo afrontarlo?

Debemos tener en cuenta que la cimentación que permite el que nosotros padezcamos miedo, es fruto de temores que se deslizan sobre nuestra mente, siempre auspiciados por aquello que no queremos que ocurra al estar viviendo una situación incómoda.

Cuando viajamos a aquel país exótico que siempre hemos querido desplazarnos, pero está a miles de kilómetros y nuestro miedo a volar hace que, en vez de disfrutar del viaje, hace que una agonía flote sobre nosotros en ese espacio de tiempo. Cuando nos enfrentamos a un cambio, siempre nuestro cerebro nos manda señales que circundan a lo que aún no ha ocurrido, trastocando inexorablemente el desenlace que nunca queremos que ocurra.

El miedo es un sentimiento que se desarrolla en nuestro interior y difícilmente se puede tratar con él, si no se conoce la naturaleza de su aparición. El desconocimiento es el gran amigo del miedo, que le alimenta y pone en guardia a nuestro cerebro.

“No hace falta conocer el peligro para tener miedo; de hecho, los peligros desconocidos son los que inspiran más temor.”
Alejandro Dumas

¿Por qué los gorilas hacen alardes de su fuerza a sus semejantes o los humanos?
Por miedo a un peligro que amenaza a los suyos.

Gandalf confía en Bilbo, un inofensivo mediano de la comarca en que emprenda una dificil misión de robar a un gigante dragón legendario. ¿Por qué? Lo hace por miedo, porque aquella pequeña criatura le infunde el coraje necesario para afrontarlo.

Todo el mundo tiene miedo, todo el mundo ha experimentado sensaciones de miedo y es lo más normal. Debemos considerar que es una sensación más de nuestro cerebro, como lo es la alegría, el bienestar, la esperanza, la gratitud…

¿Por qué no hacer del miedo tu amigo?

Lo primero que piensas al adentrarte en la selva de las yungas, antes de contemplar el majestuoso emplazamiento inca de Machu Picchu, es si tus ojos se van a encontrar con los rápidos movimientos de aquel pequeño insecto que más detestas. La araña. Tu cuerpo esta rígido y tu cuello hace más esfuerzo de lo normal al moverse de un lado a otro para buscar aquello que no quieres ver.

Ese estado de alerta permite que dar lo mejor de ti en ese momento. Tu mente está completamente en tensión, dispuesta a reaccionar al mínimo estado de peligro. Si ves una araña delante de tuyo, el miedo hace que la evites, de manera eficaz y rápida para no cruzarte en su camino. Considera esa adrenalina generada que has usado y que tan buen resultado te ha dado.

Es posible que después de ver muchas veces a una araña corretear delante de tus ojos, haya hecho que sientas temor a que te pique, pero habrás comprobado que, si no haces que la araña se sienta amenazada, no hará nada, es más, se irá lejos de tu presencia, puesto que ella también tiene miedo de algo tan grande como tú.

El miedo más universal es aquel que viene precedido por cualquier cambio. La zona de confort no permite ver más allá de posibilidades de éxito que se esconde tras el horizonte. Si usamos el miedo como medidor, nos daremos cuenta de todo aquello que se aleja de la zona de confort.

Cualquier reto que nos proponemos hace inexorablemente esperanzar el éxito, poniendo en nuestro conocimiento que no será fácil, pero con esfuerzo y dedicación se puede llegar a él. El miedo empuja a que vislumbremos un posible fracaso, pero a la vez el estar vigilantes ante cualquier contingencia.

El mayor miedo de Beethoven fue el de que desafortunadamente padeció al final de su vida. La sordera. El compositor transformo el miedo para hacer de él un aliado, permitiendo que analizara cada nota, cada tempo de manera diferente a la auditiva, para construir sus sinfonías. Así fue como aquella batalla encarnizada entre el músico y su miedo, desembocó en la composición de la sinfonía más famosa de la historia, engrandeciendo la figura de Beethoven.

La mejor forma de superar un miedo es conocerse a uno mismo, enfrentarse a situaciones que pocas veces o nunca antes has experimentado. No importa si el miedo se interpone entre nuestros objetivos y nosotros, puesto que nosotros no debemos permitir que el miedo elija.

¿De qué tienes miedo? Cuéntanos en los comentarios 😉

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